Póker y testosterona, una mala combinación

    Un reciente estudio revela que la testosterona puede llevarnos a tomar decisiones erróneas en el póker y a arriesgar más nuestra apuesta con calls o con faroles.

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    Hace escasos días, la conocida revista Nature publicó los resultados de una investigación acerca del comportamiento de los jugadores en una mesa de póker a quienes se le había aplicado un tratamiento con testosterona y donde se estudiaron sus decisiones con respecto a las estrategias llevadas a cabo en sus apuestas.

    El experimento se titula Effects of Testosterone Administration on Strategic Gambling in Poker Play y ha sido supervisado por Jack Van Honk. Hay que decir que los resultados han llamado mucho la atención de grandes jugadores de todo el mundo dado que en este caso, el experimento estaba centrado principalmente en los head-up (momento en el que solamente quedan dos jugadores en la mesa) y en los faroles, una estrategia indispensable en este juego.

    Todo se llevó a cabo en veinte mujeres jóvenes con edades comprendidas entre los 19 y los 26 años, todas ellas sanas y que se prestaron completamente voluntarias. A todas se les hizo el mismo estudio y en la primera sesión todas ellas tomaron 0,5 miligramos de testosterona y en otra sesión siete días después, se les administró un placebo.

    Testosterona, mal aliado en el póker

    Van Honk mostró como resultado que después de habérseles administrado la testosterona a las participantes, ir de farol se vuelve más explotable para el oponente debido a que el farol está estrechamente ligado con el valor de la mano que se tenga y por ello, lo que se conoce como “farol frío” se reduce. Por ello, la administración de la testosterona lleva a los jugadores a tener una estrategia menos rentable.

    Asimismo destacó que con la administración de la testosterona a la hora de marcarse faroles en el póker, reduce los faroles al azar y los faroles fríos al mismo tiempo que aumentan los calls (igualar las apuestas). Con los datos que se barajan tras este estudio, se sugiere que la testosterona en los humanos motiva la búsqueda de una buena reputación o estatus social, lo que provoca comportamientos, económicamente malos.

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    Carlos López
    Amante de todos los deportes, especialmente del fútbol, redactor y apostador cauto y moderado; siempre dispuesto a aprender e intentando mantenerme a la última en cuanto a noticias del sector del juego y del deporte.